Después de la Copa de la Reina, el DSV CV Sant Cugat decidió apostar por Joshua Pérez como nuevo entrenador del primer equipo. La propuesta encajó con sus expectativas, especialmente en lo que hace referencia a la competencia de la plantilla y la mejora en la carga de entrenamientos. Este cambio de filosofía es una decisión marcará un antes y un después en el conjunto del Vallés, que, según él, busca acercar el nivel del equipo a los estándares de los conjuntos más exigentes.
Joshua Pérez no es novel en el club. Con ocho años de experiencia como segundo entrenador en la Liga Iberdrola, ha vivido de cerca las dificultades y las alegrías de la competición de alto nivel. Ahora, después de dirigir el equipo en varias jornadas a causa de la baja de Leo Passerine, afronta el reto de dirigir el equipo durante toda una temporada completa. No lo ve como una tarea insuperable, sino como una oportunidad para aplicar todo lo que ha aprendido a lo largo de los años. “He podido ver como los entrenadores gestionan tanto los momentos buenos como los complicados. Estos años a la sombra me han permitido entender de qué forma funciona un vestuario y un cuerpo técnico”, explica el protagonista, que atiende siempre a la Federación Catalana de Voleibol.
En relación al staff técnico para la nueva temporada, Joshua confirma que prácticamente todo está cerrado. Falta con solo que se concrete el acuerdo con el segundo entrenador y el preparador físico, dos cargos esenciales para garantizar el buen funcionamiento del equipo. En este sentido, también destaca el gran esfuerzo del club para cerrar la plantilla apenas finalizada la temporada 24-25, a pesar de que, por ahora, prefiere no avanzar nombres sobre posibles entradas o salidas.
Si bien el técnico expresa un gran entusiasmo por lo que está para venir, Joshua admite que asumir este reto comporta cierto miedo. El temor no es tanto en relación a la tarea de ser entrenador, sino a no ser lo bastante ambicioso. Para él, el objetivo es seguir creciendo, exigiéndose y trabajando duro para no dejar de dar pasos adelante. Su ambición es no solo mantener el nivel de la competición, sino llevar al equipo en conjunto a nuevos éxitos, de manera unida para poder dar lo mejor de sí mismos.
El trabajo de entrenador no es fácil, especialmente en la Superlliga, donde los viajes y las derrotas son mental y emocionalmente desgastantes. “Es lo más duro. Viajar y perder te debilita, y como entrenador es una carga que llevas en la soledad”, afirma. Aun así, reconoce la importancia de tener momentos para desconectar, rodeado de familia y amigos, para mantener el bienestar personal y la salud mental, puesto que las temporadas suelen hacerse largas, como es el caso de esta pasada campaña, donde el DSV CV Sant Cugat ha participado también en la Copa de la Reina y competición europea.
Desde hace tiempo, Joshua ha trabajado más con jugadores de base que con seniors, y ahora afronta el reto de dirigir un equipo que dedica mucho más tiempo y sacrificio al voleibol. La diferencia, explica, es clara: las jugadoras del primer equipo son profesionales o semi-profesionales, y su rendimiento marca su futuro. “A pesar de que la base y los seniors tienen aspectos similares en la manera de entrenarse y sentirse apoyadas por el cuerpo técnico, el senior es un conjunto con mucha más exigencia, puesto que su carrera depende de las actuaciones que hagan”, afirma.
En la actualidad, un entrenador tiene que ser mucho más que un experto en técnica. Tiene que ser un buen gestor, comunicador y conocedor de estadísticas, pero Joshua subraya que nadie puede hacerlo todo. “Un buen entrenador tiene que saber rodearse de personas que puedan cubrir aquello que él no puede”, apunta. El trabajo en equipo es fundamental, y un cuerpo técnico muy organizado puede marcar la diferencia, que es precisamente lo que espera Pérez de esta temporada que está por entrar.
Su relación con otros entrenadores de Cataluña y de toda España es otro de los puntos fuertes. “Me considero afortunado para tener muchos compañeros entrenando en diferentes niveles competitivos. Aprender de los otros, de todos aquellos que hacen un buen trabajo, es esencial por mi desarrollo”, destaca. Este intercambio de experiencias que ha vivido durante prácticamente toda su carrera será, a partir de ahora, un valor añadido que pueda servir para plasmar dentro y fuera de la pista el equipo que desea, y que tenga un claro sello de Joshua Pérez.